Darse tiempo
Sin querer, todos tenemos rituales. Nunca había pensado muchas de las cosas que hago todos los días de esa manera. Las entendía simplemente como parte de lo cotidiano, acciones que terminamos dando por sentadas y que, sin embargo, son las que van ordenando nuestros días.
La porcelana comienza a florecer
Antes de que una flor de porcelana encuentre su lugar en una escultura de Melis Buyruk, ha pasado por las manos de la artista como una pieza única. Luego llega otra, y otra más, hasta formar paisajes que parecen haber crecido por sí solos. Detrás de esa aparente espontaneidad hay semanas —a veces meses— de un trabajo paciente, que finalmente se exhibe en galerías de Europa, Asia, Oriente Medio y Estados Unidos.
Esculturas en movimiento
Una escultura de Edna Oliver no está diseñada para quedarse quieta. «Al inicio de mi trayectoria, busqué formas que se asemejaran al cuerpo, como brazos y articulaciones. Aquello creó nuevas posibilidades de movimiento», relata la artista israelí. Hoy, su trabajo propone un lenguaje sensorial donde mirar es apenas el comienzo. «Cada escultura revela una nueva posibilidad de movimiento, forma o sonido. A partir de ese descubrimiento comienza la siguiente investigación», enfatiza.
De la alta costura a la cerámica
Antes de que sus manos comenzaran a perforar el gres, bordar el cuero o modelar el bronce, Silver Sentimenti creció entre telas, patrones y máquinas de coser. Nacido en Italia en 1970 y residente en Francia desde 1997, el ceramista y decorador encontró en el taller de costura familiar su primer territorio de exploración, pasando de la escultura cerámica a la escenografía, de la alta costura al diseño de vestuario y, finalmente, de regreso a la arcilla.
Sakura: una belleza que el tiempo nos devuelve
Hay viajes que cambian nuestra forma de observar. Japón fue uno de ellos.
Tuve la oportunidad de recorrer el país durante la temporada de floración de los cerezos, un espectáculo que ocurre entre finales de marzo y comienzos de abril y que transforma el paisaje durante apenas unas semanas. Existen muchas variedades de sakura, aunque la más conocida es la Somei Yoshino, cuyas delicadas flores de un rosado muy suave cubren por completo las ramas de los árboles.
Geometrías del paisaje sudafricano
Antes de dedicarse por completo a la cerámica, Jan Ernst fue arquitecto. Aunque cambió los planos por la arcilla, la lógica espacial de esa disciplina sigue marcando su obra. «La arquitectura me enseñó a pensar en el espacio como algo tan emocional como estructural», rescata. Hoy, desde su estudio en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, desarrolla piezas que oscilan entre el arte funcional y la escultura contemporánea, explorando diversas formas y texturas.
La levedad de la cerámica
Hay materiales que terminan definiendo una trayectoria completa. En el caso de la ceramista italiana Paola Paronetto, ese encuentro ocurrió hace más de dos décadas con el paper clay, una técnica que incorpora fibras de papel a la arcilla y que transformó por completo su manera de crear. Desde su taller en Porcia, al norte de Italia, la artista comenzó a explorar nuevas posibilidades que parecían escapar a las reglas tradicionales de la cerámica, permitiéndole construir formas ligeras, irregulares y delicadas.
Omotenashi
Hay una palabra japonesa que me quedó dando vueltas después de viajar: omotenashi. No tiene una traducción exacta, pero habla de hospitalidad, de respeto, de cuidado hacia el otro y hacia todo lo que nos rodea. Y creo que eso fue, justamente, lo que más me impresionó de Japón.
Uno lo siente apenas llega. Los espacios públicos son tan queridos y tan respetados que da gusto recorrerlos. Los parques, los jardines, las calles… cada centímetro está perfectamente cuidado. Pero no es solamente limpieza. Es otra cosa. Es una relación distinta con lo colectivo, con lo que pertenece a todos. Hay un amor profundo por la naturaleza, por los árboles, por las plantas, por la tierra misma. Todo se cuida como si fuera propio.
Alquimia en arcilla
Para algunos artistas, el camino aparece con claridad desde el comienzo. Para otros, surge de manera inesperada. Gintarė Kaliūnaitė, ceramista lituana y fundadora de Claymist Studio, pertenece a este último grupo. Lo que comenzó como una búsqueda personal terminó marcando un antes y un después: la arcilla dejó de ser un pasatiempo el día en que cruzó las puertas de la Academia de Arte de Vilnius.
El jardín sobre la porcelana
Dentro del estudio de Tatyana Bogdanova reposan pequeñas muestras de esmalte: decenas de tonos ordenados, catalogados, probados antes de llegar a la pieza. Motivos florales que crecen unos sobre otros, aves que emergen de entre ramas, jarrones que sostienen composiciones enteras como si la arcilla fuera tierra fértil. Lo que se ve no es improvisación. Es el resultado de quince años aprendiendo a construir un lenguaje propio.
Manos que guían
Siempre he pensado en la potencia que tienen las manos. En cómo, de alguna manera, saben lo que quieren hacer antes incluso de que uno lo entienda del todo. No soy científica ni nada, pero siento que el cerebro va guiando ese impulso, como si te indicara el camino. Ves unos palillos y te dan ganas de tejer. Tomas un pincel y aparece la necesidad de pintar. Y las manos simplemente obedecen.
La posibilidad de volver
A menudo surge la pregunta por lo que queda fuera: las piezas que no se terminan, la cerámica que no llega al horno, el material que se descarta en el camino. Esa inquietud me interesa porque permite hablar del proceso, de lo que ocurre puertas adentro del taller, de ese trabajo previo que sostiene todo lo demás.
Desdibujar las fronteras de la cerámica
Oriunda de Chile, Bernardita «Dita» Cossio sitúa su obra en un territorio híbrido donde la alfarería, la costura y el diseño convergen para dar forma a objetos únicos. «Mi relación con la cerámica es bastante poco convencional, porque la mayor parte del trabajo ocurre en el ámbito textil», explica. Sus piezas de porcelana —que a primera vista pueden confundirse con tela, papel o cuero— más que imitar materiales blandos buscan rescatar las memorias propias del género utilizado.
El barro como poética material
Nopal Estudio es un proyecto argentino fundado en 2019 por dos amigos, María Marta Lara y José Ignacio Gutiérrez, que «nació como una búsqueda, un intento de volver a la tierra, de recuperar el gesto manual en un mundo que persigue la inmediatez», explican. Ese retorno —intuitivo, lento, deliberado— sostiene su identidad hasta hoy.
Cerámica íntima
El trabajo de la ceramista chilena Gina Negroni parece surgir desde una atención profunda a lo que muchas veces pasa desapercibido. Sus piezas —hechas de gres, porcelana y arcillas— revelan un vínculo íntimo con la materia, un diálogo entre precisión, memoria y delicadeza.
Tradición coreana y emoción contemporánea
En el estudio de Jane Yang-D’Haene, el barro se transforma en emoción. Nacida en Corea del Sur y hoy radicada en Estados Unidos, esta ceramista construye una técnica única a partir de la tradición coreana del dalhang-ari —conocida en español como jarra lunar— para empujarla hacia un umbral contemporáneo, introspectivo y profundamente sensorial.
El valor de la sencillez
Cada diciembre llega con la misma escena: calles llenas, gente apurada, calor y una sensación de cansancio general. Corremos detrás de los regalos, de las listas infinitas, de los compromisos. Y, sin darnos cuenta, lo que debería ser un tiempo de encuentro termina convirtiéndose en una carrera. Me entristece ver cómo la Navidad se ha vuelto sinónimo de consumo, de exceso, de ruido.
Alquimia Contemporánea
Desde su taller en el sur de España, Nati Rodríguez transforma restos orgánicos en obras que respiran memoria y paisaje. Inspirada por los olivos de su Jaén natal, la andaluza ha logrado, con Kabuki, trazar un puente entre la naturaleza y la artesanía contemporánea, moldeando el arte, la sostenibilidad y el recuerdo en una misma pieza.
Dualidad Creativa
Desde hace años siento una profunda atracción por la cultura oriental. Me inspiran sus pagodas, esas casas con puertas corredizas de madera y papel de arroz, la delicadeza de la ceremonia del té o la pureza de su cerámica. Hay algo en esa sencillez tan limpia y honesta que me parece hermoso.
Labor artística invisible
En los últimos años, la discusión en torno al «trabajo invisible», tareas domésticas y de cuidado no reconocidas, pero esenciales, ha ganado relevancia global. Con su obra, la escultora Xanthe Somers busca profundizar en esta temática, integrando además su experiencia al crecer en el Zimbabue poscolonial.
La arcilla, un viaje ancestral
Las piezas de Carlos Cabo son verdaderas esculturas que despiertan la imaginación. Sus formas evocan paisajes oníricos, oscilando entre la selva, el desierto o el bosque, como si cada obra fuese una invitación a viajar por mundos interiores. Nacido en España en 1951, ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza, aunque su verdadera pasión siempre estuvo ligada al arte. Fotografía, pintura y cerámica fueron los lenguajes que lo acompañaron en esa búsqueda, hasta encontrar en esta última su destino.