ESCULTURA

El arte de habitar el silencio

En la obra de la escultora finlandesa Hanna Heino, la materia parece contener un pulso antiguo, un eco que no se cuenta, sino que se siente. Sus piezas, frecuentemente ancladas en la cerámica pero abiertas a la madera y los textiles, buscan crear un instante donde «el silencio está en el corazón de mi trabajo».

Su relación con estos materiales no es un descubrimiento adulto, sino un regreso. «Mi conexión con la arcilla comenzó en mi infancia, en un pequeño taller local de mi ciudad natal», recuerda. Aquella familiaridad táctil, casi doméstica, quedó dormida durante años,  pero fue inevitable su regreso. «Volver a ella no fue una decisión consciente, sino que me resultó inmediatamente familiar y acertada», explica

La naturaleza de Finlandia —su luz quebradiza, el ritmo lento de los bosques, los inviernos que suspenden el mundo— atraviesa su manera de idear. Pero también lo hacen los oficios manuales que marcaron su juventud: «De adolescente solía coser ropa, restaurar muebles antiguos y trabajar con un carpintero. Esa fascinación temprana por la creación se ha mantenido y sigue marcando mi forma de pensar y trabajar», cuenta.

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www.hannaheino.com

@hanna_heino

—Por Isidora Weibel. Fotografía gentileza de Hanna Heino.